Eres dulce y angelical.
En ti todo es bondad.
Pareces débil como una flor,
pero en el fondo eres brava,
como las rocas de mi querido mar.

Pareces una niña indefensa,
con dulce piel fresca en el amanecer.
La dureza de la vida no te ha tocado aún fuerte;
los sinsabores no han conseguido
que dejes de ser fiel.

No dejes que la vida te cambie.
No dejes que tu amor por los demás se apague.
No permitas que nadie te engañe.
Que florezca siempre en ti
la grandeza de tu corazón
y las ganas de vivir.


©Katy Domínguez
 

 

 

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